Inmobiliario

Innovación en ciudades: eficiencia en aprovechamiento de recursos

Desde que el ciudadano pertenece a la ciudad, ésta misma le pertenece a él. De este modo, la relación entre el ciudadano y su urbe es simbiótica. Las características de la urbe transforman al ciudadano, mientras él transforma su urbe. A medida que las necesidades de ambos cambian, la ciudad debe abastecer a los habitantes poniendo en marcha procesos dinámicos de innovación para ciudades.

El mundo de hoy crece, cambia y dinamiza sus funciones con velocidad. Por ello, cuando se piensa en vivienda, han de tomarse en cuenta las exigencias del entorno urbano actual, cada vez más poblado. Hoy se experimenta a escala global un incremento en la movilidad de personas a las grandes ciudades. Se estima que para el 2050 aproximadamente 6.700 millones de personas vivirán en áreas urbanas. Siendo optimistas, podemos decir que, a mayor densidad de población, mayor potencial de innovación en ciudades

Así, el reto de ciudades cuya población ha crecido en las últimas décadas, es lograr el involucramiento de sus habitantes como ingrediente indispensable para el desarrollo de la capacidad para proveerse a sí misma, como de recuperarse del gasto energético y de sus desechos. La urbanización y el aumento del poder adquisitivo de la clase media a nivel mundial, han incrementado en forma considerable la demanda de bienes de consumo, generando con ello 2.1 mil millones de toneladas de basura al año.

 

Innovación para ciudades inteligentes y sustentables

En este entramado de relaciones, que involucra todas las complejidades de la vida humana, ya no es un secreto que la manera de habitar, producir y consumir de los residentes urbanos debe cambiar, y que la concientización de sus habitantes es importante. Tampoco es nuevo el tema de los problemas derivados de la concentración urbana, el impacto al medio ambiente y la necesidad de autosustentabilidad. 

Todo esto nos habla de un necesario desarrollo de ciudades inteligentes. Es cierto que contar con habitantes sensibilizados es importante, pero también lo es que el ciudadano sea auxiliado por herramientas tecnológicas que propicien su involucramiento en este proceso y que tenga acceso a opciones innovadoras y sustentables de vivienda.

Desde 1993 el U.S. Green Building Council (USGBC) desarrolló el sistema de certificación de edificios sostenibles, LEED (Leadership in Energy & Environmental Design), que, si bien es poco conocido en Latinoamérica, ya está siendo implementado por algunos desarrolladores (el 80% de los espacios construidos por Abilia cuentan con la certificación), que se están apegando a las normas de arquitectura sostenible en la intención de avanzar en la implementación de estrategias para disminuir el impacto ambiental en materia de eficiencia energética, uso de energías alternativas, selección de materiales, mejora de la calidad ambiental interior, eficiencia del consumo de agua, reducción de residuos y de emisiones de gases de efecto invernadero.

Aunado a lo anterior, gracias al trabajo en el campo de la innovación, los nuevos usos y aplicaciones de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) y el incremento en las capacidades colaborativas entre usuarios, pronto veremos un desarrollo exponencial de herramientas que apoyen el involucramiento del ciudadano en estos y el auge de desarrollos y microciudades inteligentes.

Para darle el giro necesario y que realmente se traduzca en mejores condiciones, es fundamental el despliegue de inversión urbana que permita a los gobiernos aprovechar la información y datos que se desprenden de las interacciones de los individuos con su ciudad. Explica Juan Murillo, responsable de Análisis Territoriales de BBVA Data & Analytics: “Una ciudad que detecta las necesidades de sus ciudadanos y reacciona a estas demandas transformando en conocimiento las interacciones de los ciudadanos con los sistemas y elementos del servicio público, basa sus acciones y su gestión en dicho conocimiento”.

 

Conoce algunas ciudades innovadoras

En materia de transformación digital y despliegue de tecnología de IoT en ciudades que han logrado mejor aprovechamiento de sus recursos, destacan proyectos de mejora en el gasto energético y del manejo de la basura:

Singapur implementó un sistema de cobro por congestión vehicular a través de sensores que rastrean, no sólo el tránsito, sino la limpieza de las calles, para optimizar la recolección de basura. Su programa Smart Nation garantiza una plataforma de información abierta a la población, que asegura la transparencia en la eficiencia administrativa. 

San Francisco comenzó a poner el ejemplo en cuanto a diseño de espacio ambiental. Ha logrado disminuir sus desechos 80% mediante la disposición de cero residuos a los vertederos y no destruye sus residuos mediante altas temperaturas.

Barcelona ha implementado sistemas de iluminación económicos, eficientes y que además poseen sensores que reportan información acerca del clima, la cantidad de gente que camina por una determinada hora y lugar, la limpieza o contaminación del ambiente, etcétera. También posee sistemas de riego inteligentes, sensores de ruido y han logrado disminuir sus emisiones gracias a sistemas inteligentes de transporte público y el fomento al uso de la bicicleta.

Otra ciudad que promete soluciones tangibles para la sustentabilidad y el desarrollo social costeable e inclusivo, es Toronto, que actualmente proyecta una urbanización tecnológica que será llevada a cabo por Alphabet Inc., (empresa hermana de Google) con el proyecto Sidewalk Labs. Compuesta por siete distritos costeros, el proyecto augura ser un parteaguas en la construcción de ciudades inteligentes. 

La tecnología por sí misma no resolverá los problemas medioambientales, es necesario involucrarse responsablemente en los procesos de mejora del lugar en que se vive, y en este sentido, el ciudadano tiene una importancia central como impulsor de redes que articulen las capacidades individuales. Descarga el estudio que se encuentra abajo y descubre cómo el capital social promueve el desarrollo individual y local. 

Nueva llamada a la acción

NOTAS RELACIONADAS