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Prado Sur 250: Oficinas ‘Boutique’

Proyectos sustentables con diseños que propicien la igualdad entre empleados será el eje que seguirá la inmobiliaria Abilia en los próximos años.

Prado Sur 250: arquitectura sustentable

Para ser uno de los mejores corporativos en materia inmobiliaria hay que estar a la vanguardia y predicar con el ejemplo. Bajo esa convicción, en 2011 Abilia comenzó una etapa de renovación que lo llevó a proyectar un nuevo hogar en Prado Sur 250, al poniente de la Ciudad de México, y hoy cuenta con certificación LEED Oro. La arquitectura estuvo a cargo del despacho KMD Architects México, y de los interiores se hizo cargo el arquitecto Alejandro Bernardi.

El arquitecto Carlos Padilla, representante de Abilia, describe a Prado Sur como un proyecto de exclusivas “oficinas boutique”, con 7,100 m2 de área rentable que tiene contruidos 28,000 m2 y cuenta con 462 cajones de estacionamiento.

Un esqueleto visible

Para el diseño de interiores de las oficinas, la inmobiliaria Abilia decidió contratar los servicios de Alejandro Bernardi. De acuerdo con Bernardi, la prioridad fue lograr la certificación LEED (certificación de Edificios Verdes de Estados Unidos) en interiores. Los materiales se usaron centrándose en que no tuvieran ni acabados ni barnices tóxicos, y que sus procedimientos tampoco lo fueran.

Prado Sur 250: arquitectura sustentable

La mayoría de los materiales son de procedencia nacional, excepto el mármol del acceso, donde se usó uno de origen brasileño que funcionó como regulador de cantidad lumínica, pues baja la intensidad de la luz por su tono oscuro. Por el espacio sobrio, que provoca un ambiente serio que incluso ayuda a bajar el volumen de la voz, ese material se utilizó en la sala de juntas, la sala de exhibición de proyectos, el consejo y la recepción.

Las oficinas tienen una planta abierta y una fachada doble ventilada, además de una estructura que es “atractiva y estética”. Pensaron que debían mantener toda la estructura expuesta y de alguna manera mostrar los procesos de construcción dentro del mismo espacio arquitectónico. Para permear el diseño de un toque moderno se empleó louver, también conocido como persianas exteriores, cortasoles o celosías de aluminio. Este material es idóneo para su instalación en construcciones con requerimientos específicos relativos a ventilación, iluminación, diseño o ahorro de energía.

Carlos Padilla explica que la decisión de utilizar louver es que querían un aspecto “muy industrial” y en lugar de plafones de tabla roca colocaron láminas de louver, que parece una reja de entrada a un edificio que da una vista diferente de mucho más modernidad, además de que facilita las labores de mantenimiento.

Diseño igualitario

En respuesta a la demanda de la compañía que pidió que los espacios fueran iguales para todas las personas que laboran ahí, se utilizó mobiliario de perfil muy bajo, “para provocar el contacto visual”, cuenta Padilla. Áreas comunes y mesas de trabajo en cada cuatro escritorios y las salas de juntas abiertas y transparentes también están presentes para tener una charla informal o bien atender a un cliente.

Prado Sur 250: arquitectura sustentable

“Se decidió que todos los privados tuvieran el mismo tamaño a pesar de la jerarquía, para estimular la igualdad entre la gente. Al mismo tiempo, la imagen hacia el visitante es de transparencia en los procesos y de calidad en los mismos”, explica Bernardi. En estos espacios se utilizó -para disminuir el ruido de las pisadas, el movimiento de mobiliario o la caída de algún objeto- una alfombra, y para ayudar a la dispersión de la luz se escogieron tonos grises más claros.

Al llegar a las oficinas de Abilia, el recorrido parte de lo público a lo privado. El primer plano es una costila de áreas de exposición de proyectos, recepción y archivo; después viene el primer filtro que es el área de sala de juntas; enseguida un área abierta; y a la altura de la calle en Prado Sur, los privados.

Muebles para la sostenibilidad

Uno de los puntos para la certificación de interiores es que el mobiliario esté libre de sustancias tóxicas y que su proceso sea amable con el ambiente. Jaime Micha, coordinador de proyectos de la empresa Haworth by Papsa, dice que el mobiliario tiene una garantía de por vida en la mayoría de sus partes y que cumplen con las especificaciones que aportan puntos para conseguir la certifiación.

Prado Sur 250: arquitectura sustentable

“En áreas abiertas se instaló mobiliario a base de panelería, con guardados traslapados y guardados bajos en combinaciones con laminados imitación madera, de colores oscuros que contrastan con el color blanco, y textiles rojos con blanco”, detalla Micha.

Con el mobiliario se busca también que la convivencia y el diálogo entre las personas que laboran ahí sea eficiente y se traduzca en más efectividad y mejores ideas a la hora de trabajar.

Iluminación

Para lograr eficiencia energética, el despacho de arquitectura utilizó 100% led. La normativa vigente permite el uso de 14 vatios por metro cuadrado y el despacho procura estar por debajo de esa norma. En este caso el ahorro será cercano a 45%.

Prado Sur 250: arquitectura sustentable

Idearon como luz general en las áreas abiertas una gran lámpara dentro de un louver, que proviene de un falso plafón, dice Kai Diederichsen, director de Luz en Arquitectura. “Cuidamos que la luz estuviera donde se necesitara”. Para lograrlo, en la zona de maquetas utilizaron luz general con acento, en los privados luz directa/indirecta con una lámpara personalizada, y para la zona de cafetería una luz más suave.

Reloj astrológico y acústica

Diederichsen cuenta que la certifiación LEED exige el cumplimiento de un prerrequisito que es tener control de la iluminación, y para conseguirlo se colocó un reloj astrológico que controla los encendidos y los apagados del edificio. “Lo que hacemos es integrar un tablero central que tiene conectado un reloj astrológico. Sólo un circuito se queda encendido, una especie de luz de emergencia para que el policía haga sus rondines y utilice el mínimo de energía”, detalla.

Prado Sur 250: arquitectura sustentable

El proyecto se delineó además para que la acústica del lugar permitiera trabajar sin distracciones. El especialista en acústica Omar Saad explica que su proyecto “no era evitar el ruido, sino que no distrajera”. Cuando alquien habla, explica Saad, se genera de manera electrónica un ruido de fondo uniforme y parejo que el cerebro detecta. Cuando un sistema acústico está bien hecho, confunde ese sonido con el aire acondicionado, lo que ayuda a concentrarse en el trabajo y conserva la privacidad de cada empleado.

Otra de las cualidades de las oficinas de Abilia es que casi no descargará aguas negras, pues el agua reciclada servirá para baños y para el sistema de enfriamiento del aire acondicionado. Desde el inico de la construcción Abilia recicló 60% de los residuos de control de erosión, lo que resultó en muy poca generación de polvo durante la obra.

Vía: www.obrasweb.mx

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